El economista Juan Carlos de Pablo, amigo del presidente Javier Milei y frecuente en la Quinta de Olivos, escribió una nota sugeriendo a los 920 despedidos de FATE que cobren la indemnización, dosifiquen gastos recortando un tercio del presupuesto, vendan máquinas como chatarra y busquen otro trabajo. Afirma que no descarta que el cierre genere mejores emprendimientos, comparándolo con su propia consultora nacida de la hiperinflación de 1989.
Los panelistas repudian la liviandad cruel de de Pablo, quien ignora la realidad laboral: colas de 3.000 personas por un puesto en empresas como Bursaco, mediana salarial de 1.300.000 a 1.400.000 pesos y llamadas diarias a radios de desocupados. Critican que promueva usar indemnizaciones para emprendimientos como en los 90, cuando florecieron parripollos.
Un experto en Pymes reveló cierre masivo de pequeños negocios, imposibilidad de vender máquinas y remates bancarios de 500 a 1.000 autos y motos semanales por créditos prendarios impagables, señal de suba de morosidad familiar.
Jorge Sola, secretario general de la CGT, califica los dichos de de Pablo como alejamiento cruel de la realidad y defiende la teoría de destrucción creativa del gobierno, que beneficia a empresarios como Madane pero deja a trabajadores con 10-30 años de antigüedad en la calle. Anuncian llegada de trabajadores de FATE.