Estados Unidos e Irán avanzan en la tercera ronda de negociaciones nucleares en Ginebra, mediadas por el canciller omaní Badr bin Hamad al-Busaidi, con Washington exigiendo la suspensión total del enriquecimiento de uranio iraní y la limitación del alcance de misiles para no llegar a Israel, mientras Teherán solo acepta reducir su programa nuclear a cambio del levantamiento de sanciones económicas.
El encuentro se da en un contexto de máxima tensión por el despliegue militar estadounidense en fronteras iraníes, el mayor desde 2003, junto a sanciones contra empresas y el comercio petrolero. El secretario de Estado Marco Rubio expresó preocupación por los intentos iraníes de reconstruir infraestructura atómica tras ataques israelíes y por los misiles balísticos que amenazan intereses de EE.UU.
El ministro iraní Abbas Araghchi advirtió que una agresión militar de EE.UU. provocaría una guerra devastadora sin vencedores, involucrando toda la región por la presencia estadounidense en puntos estratégicos. El presidente Masoud Pezeshkian mostró optimismo para resolver la parálisis actual de tensiones latentes y actos concretos.
En paralelo, el portaaviones USS Gerald R. Ford, el más grande del mundo, llegó a la base de Souda en Creta, Grecia, para reabastecerse por cuatro días junto al destructor USS Mahan, rumbo a una ofensiva en Oriente Medio. Donald Trump amenaza con acciones militares si no hay acuerdo nuclear, temiendo un arma atómica iraní, y critica la represión de protestas en Irán.