Las inundaciones en el sudeste de Brasil, con lluvias torrenciales por encima del promedio histórico, causaron más de 40 muertos, miles desalojados y deslizamientos en regiones montañosas como Minas Gerais.
Barrios humildes quedaron bajo el agua, afectando a poblaciones vulnerables en zonas altas con difícil infraestructura; inicialmente se reportaron 37 muertos y 400 evacuados, pero cifras actualizadas suben.
El corresponsal Gutiérrez Sánchez explicó que aunque el verano trae lluvias intensas en Río de Janeiro, São Paulo y Minas, esta vez fue excepcional con ríos crecidos rápidamente, similar a desastres previos en Petrópolis.
No se sabe si se pudo prever, pero la naturaleza de la región genera preocupación constante por avalanchas.