El nuevo informe de 42 páginas de la UCA dirigido por Agustín Salvia ofrece una radiografía social de Argentina, identificando ganadores y perdedores: el modelo actual beneficia minería, campo y finanzas con mucha plata pero poco empleo, creando una pirámide desigual.
La clase media sufre movilidad descendente y se siente peor que sus padres, mientras 45% de trabajadores son informales o cuentapropistas de subsistencia; empleo público cayó y privado formal está estancado, con el síntoma grave de la infantilización de la pobreza: más del 40% de niños pobres, 4 de cada 10 chicos.
Los hogares con niños tienen doble riesgo de pobreza que los de adultos mayores; pese a pesimismo presente (43% vive peor que padres, 50% no llega a fin de mes), hay esperanza futura: 82% cree que sus hijos vivirán mejor, una apuesta emocional que sostiene al gobierno actual.
Resumen en tres puntos: menos inflación pero más informalidad (trabajo changa), pobreza bajó pero persiste hambre, y falta motor de empleo masivo bien pago; comparan con kirchnerismo donde era peor (6-7 de 10 niños pobres), y critican al peronismo por no ofrecer horizonte.
Analogía con líderes independentistas catalanes oliéndose con desconfianza como en el kirchnerismo actual.