Incendios forestales totalmente descontrolados en la península de Florida quemaron más de 10.000 hectáreas entre Miami y Fort Myers, con visibilidad cero en autopistas por humo arrastrado por vientos del norte.
Los inviernos intensos y secos preceden estos incendios en primavera; heladas secaron la vegetación superior, facilitando la propagación ante cualquier descuido, mientras se espera lluvia que no llega en el corto plazo.