Los hermanos Brazao son condenados a 76 años de prisión cada uno como autores intelectuales del asesinato de la concejala Marielle Franco y su chofer Anderson Gómez en Brasil, ocho años después del crimen de 2018.
El fallo cierra un caso que expuso conexiones entre poder político de Río de Janeiro y milicias criminales, planificado para proteger negocios inmobiliarios ilegales denunciados por Franco.
La justicia destaca el ensañamiento y estructura para encubrir, ordenando indemnizaciones millonarias a familiares que celebran como triunfo de la democracia.
Exjefes policiales reciben condenas por obstrucción de justicia, confirmando complicidad de fuerzas de seguridad que cumplirán en prisiones federales.