El gobierno prepara un operativo de saturación con más de mil efectivos, posiblemente dos mil, para blindar el perímetro del Congreso ante el discurso presidencial de Javier Milei el 1 de marzo, tras la invasión de activistas de Greenpeace que instalaron inodoros en el Senado.
Panelistas critican duramente al jefe de seguridad del Senado, Claudio Gallardo, vinculado a César Milani, por permitir cámaras internas y fallas que dejaron entrar a los manifestantes durante una hora sin impedirlo, generando sospechas de infidelidad o ineptitud.
Destacan que el incidente no sorprendió a periodistas, que anticiparon la protesta por la ley de glaciares, y exigen penas más duras que violación de domicilio para disuadir futuras invasiones, comparándolo con riesgos mayores como bombas o atentados.
Sequiel Spilman informa sobre refuerzos de inteligencia y Policía Federal, mientras se analizan cámaras y sumarios internos; el debate subraya la vulnerabilidad ante amenazas geopolíticas por alianzas de Milei con Trump e Israel.
Insisten en que nadie impidió la performance, permitiendo matecitos y sanguchitos, y reclaman reformar el Código Penal para penas de hasta 15 años por violar el Congreso.