Ernestina Pais explica que la internación judicial ordenada por su familia la salvó de la adicción al alcohol, una enfermedad mortal que disuelve la voluntad y puede ser peligrosa para uno mismo o terceros. Un juez decide el tratamiento hasta que el equipo terapéutico dé el alta, y no equivale a prisión sino a obligar a tratarse cuando no hay capacidad de decisión propia.
Pais cuenta que empezó a beber en pandemia por duelo de amigos y falta de sueño, automedicándose rápidamente hasta depender físicamente con temblores. Recomienda judicializar sin amenazas previas para evitar verlo como castigo, y destaca clínicas como Udigens en Zona Norte, estrictas sin lujos como TV o teléfono para reconstruir vínculos rotos por la adicción.
Enfatiza la necesidad de inversión en salud mental post-pandemia, con sistemas colapsados y vínculos con violencia doméstica o muertes por no tratarse a tiempo. Menciona grupos como Alcohólicos Anónimos y Narcóticos Anónimos, critica publicidad de casinos online por influencers que fomenta ludopatía en jóvenes, y urge prevención como en obesidad para evitar costos públicos mayores.
Promociona su obra El divorcio del año en Multiteatro (Corrientes 1283, vía Platea.net), dirigida por José María Muscari con Fabián Vena, Juan Palomino, Guillermina Valdez, Rosy Garzabal, coautora Mariel Asensio, producción Tomás Rotemier y Juan Macaballe. La describe como interpelante sin juzgar, ideal para reflexionar sobre la vida.