Una empresaria del rubro cierres textiles explica que su fábrica obtuvo medidas anti-dumping en el gobierno actual contra importaciones de Perú, China, Indonesia y Brasil, demostrando precios predatorios por debajo del mercado interno para subsidiar exportaciones.
Afirma que el gobierno anterior bajó aranceles del 35% al 20%, pero protecciones como anti-dumping se consiguieron ahora con pruebas de facturas, permitiendo sobrevivir pese a regulaciones previas como SIRA y DJAI.
La fábrica emplea 73 personas y produce 400.000 artículos variados, pero enfrenta subas mensuales de luz que la vuelven no competitiva; urge bajar costos para exportar.
Reconoce que la economía argentina no estaba totalmente cerrada, pero las trabas complicaban todo, y ahora vende al precio que el mercado acepta sin poder explotar plenamente las protecciones.