Estados Unidos e Irán concluyeron la tercera ronda de negociaciones indirectas sobre el programa nuclear en Ginebra, con mediación omaní, pero sin acuerdo definitivo. Washington demanda la suspensión total del enriquecimiento de uranio y límites a misiles iraníes que podrían alcanzar Israel o incluso territorio estadounidense, según alertó Donald Trump.
Irán rechazó inspecciones de la Agencia Internacional de Energía Atómica, liderada por el argentino Rafael Grossi, y mantiene procesos de enriquecimiento en instalaciones subterráneas bajo montañas. La inteligencia estadounidense estima que Irán alcanzó 60% de enriquecimiento, cerca del 90% necesario para armas nucleares, alcanzable en dos meses.
EE.UU. desplegó portaaviones y destructores en la región, el mayor desde la guerra de Irak, mientras Irán amenaza bases estadounidenses. El analista Jorge Castro destacó el ultimátum de 15 días de Trump al ayatolá Ali Khamenei para permitir accesos, ante un arsenal iraní de más de 500 misiles de mediano y largo alcance.
Las partes hablaron de avances, pero persisten líneas rojas; involucrados incluyen a Abbas Araghchi, Steve Witkoff y Jared Kushner. La tensión escala con riesgo de acción militar.