Claudio María Domínguez declara ser rebelde de siempre, gritando viva la libertad carajo antes de Milei y los libertarios, citando el himno argentino.
Rechaza sometimiento a imposiciones sanitarias, escolares o económicas, recordando escapes de encierros y rupturas de puertas en su juventud.
Se opuso siempre a autoridades que obligan, evitando genuflexión e hipocresía ante encierros o vacunas.