El consumo de vino en Argentina disminuyó un 22,6% en los últimos cinco años, generando preocupación entre los productores vitivinícolas de Mendoza.
La caída se atribuye a cambios generacionales, donde las nuevas generaciones prefieren bebidas como cerveza artesanal, cócteles o sin alcohol, en lugar del vino tradicional que se consumía diariamente como alimento familiar.
Factores adicionales incluyen la mayor conciencia sobre los efectos del alcohol, la diversificación de ofertas como Fernet y cerveza, y la aparición de vinos bajos en calorías o alcohol para atraer a consumidores jóvenes.
Los panelistas llaman a apoyar el vino argentino brindando más, rechazando opciones como vinos sin alcohol y defendiendo la tradición vitivinícola.