El ejército mexicano abatió a Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), en un operativo el 22 de febrero en Tapalpa, Jalisco. El narcotraficante vivía en una casa exclusiva en un country con jardines grandes, rodeado de gente armada, y sus vecinos no sabían su identidad aunque conocían la dominación del cártel en la zona. Secuestraron armas, documentación y anotaciones manuscritas del propio Mencho.
Los panelistas explican que los panes de cocaína con la cara del Mencho funcionan como símbolos para identificar rutas de destino, no origen, dividiendo cargamentos en distintas direcciones. Estas imágenes, fáciles de reconocer en el narcotráfico, marcan zonas controladas por el CJNG, y a menudo el interior del pan tiene otro sello de bandas previas.
En Argentina, un operativo reciente involucró a un ciudadano bosnio con documentación falsa y un abogado de un country exclusivo en la zona norte de Buenos Aires. El cargamento iba a Tenerife como puerta de entrada a Europa y norte de África, con secuestro de autos, cuatriciclos de lujo y un arsenal. El abogado facilitaba aspectos legales, incluyendo posible falsificación de documentos, en un esquema de lavado de dinero.
Se mencionan casos históricos en Argentina como el delfín Castedo, Comando Vermelho en Córdoba, Cártel de Juárez en Mar del Plata, el Señor de los Cielos con cirugías estéticas, y la familia de Pablo Escobar protegida por Carlos Menem con documentos falsos y sociedades uruguayas compartidas con el presidente. Los barrios cerrados sirven para seguridad familiar de narcos.
Tras la muerte de El Mencho, hay intervención de inteligencia mexicana y CIA, debate interno por sucesor con bloqueos en estados para mostrar fuerza, y menos violencia de lo esperado. El cártel usaba entradas para el Mundial como pago a funcionarios corruptos. Su comunicación es escasa, solo un video viejo con narcotanques.