Continuando la investigación del mercado, el equipo llega a Leiva Joyas donde una clienta ofrece por primera vez piezas recomendadas por conocidos.
Destacan un Rolex Cellini de oro pionero, muy bien cuidado; una moneda numismática engarzada sin daño en el canto; reloj antiguo de herencia de su abuelo también de oro; prendedor con brillantes de talla completa; y gargantilla de mucho cariño aunque riesgosa para usar en la calle.
El tasador examina cada ítem, calibrando los brillantes y valorando el conjunto, preguntando si prefiere lote completo o separado. La clienta deja la decisión al comercio.