Jorge Brito, titular del Banco Macro, alertó sobre el estrangulamiento del sector privado por morosidad creciente y parálisis económica que genera una crisis de empleo inminente en la clase media y trabajadora. Los panelistas coincidieron en que los bancos detectan falta de movimiento económico y un cambio drástico en el consumo familiar argentino.
Los hogares recortaron gastos en servicios públicos y transporte que absorbieron ingresos, pero ahora los alimentos básicos como carne, verduras y proteínas suben por encima del 3% mensual en enero y febrero. La estructura de consumo de la clase media se deteriora hacia bienes de subsistencia, con familias piloteando la calidad y cantidad de comida para sobrevivir.
A pesar del ajuste más duro de la historia, la clase baja respalda a Javier Milei porque eliminó a los punteros barriales que se quedaban con parte de los planes sociales como Potenciar Trabajo, congelado en 78.000 pesos. Panelistas explicaron que la gente sabía lo que votaba, prefiere esto a volver al modelo anterior que enriquecía a pocos y multiplicaba pobres.
Aunque hay enojo general por la crisis, no se ve caos en calles ni rechazo masivo al gobierno en barrios humildes como Loma Zamora. El debate giró en torno a bajar impuestos, achicar el Estado y crear condiciones para emprender, criticando el gasto público anterior y defendiendo la contención social focalizada sin intermediarios.
Los especialistas prevén más demanda de planes ante la recesión, pero la clase media resiste antes de caer en asistencia estatal, deteriorando su calidad de vida histórica con menos club, auto y colegio privado.