Las autoridades de Chipre, especialmente en Larnaca, activan alerta máxima por la rápida propagación de la fiebre aftosa, con reunión urgente de expertos de la Comisión Europea.
Se inicia vacunación inmediata en una zona de 10 kilómetros en colaboración con veterinarios privados, priorizando zonas rojas y combinando con eutanasia de animales cuando sea necesario.
Se prohíben todas las exportaciones de ganado, dejando a ganaderos desesperados por infecciones en rebaños e ingresos agotados, mientras insisten en cooperación inmediata para limitar la epidemia.
Llegan 20.000 vacunas de territorios ocupados y la Comisión Europea enviará más de 500.000 para evitar mayores consecuencias económicas y sanitarias.