La CGT desistió de convocar nuevos paros tras el fracaso del anterior contra la reforma laboral, que no generó impacto político pese a los esfuerzos en transporte y otras actividades.
El Senado trata hoy solo la salida del artículo 44, único cambio respecto a lo aprobado en Diputados; debe aceptar o rechazar esa modificación para completar la sanción de la ley.
En medio de una fuerte interna en la conducción de la CGT, con codazos para evitar que sectores cercanos al kirchnerismo se impongan en la protesta, el paro solo generó desgaste interno y fortaleció a los que se oponían a la medida.
Ahora amenazan con judicializar la reforma el lunes, pidiendo su inconstitucionalidad, aunque resulta abstracto hasta ver la respuesta de la Justicia; panelistas ven esto como señal de caída del impacto político de la CGT.