Elisa Carrió profundizó sus denuncias contra Pablo Tobillino y la cúpula de la AFA, afirmando que son todos mafiosos como Claudio Tapia, Rodolfo Donofrio y otros que manejan negocios sucios con lavado de dinero, aviones comprados a mitad de precio y empresas quebradas como Caledonia ligada a jueces.
La diputada relató cómo ella es co-denunciante en causas por lavado en Pilar, con financieras y bolos, y criticó la protección política que recibe Tobillino por su vínculo con Gerardo Zamora en Santiago del Estero, provincia intocable por narcotráfico y poder legislativo con dos senadores y cinco diputados. Reveló que incluso una alta funcionaria cercana al gobierno, posiblemente Patricia Bullrich, se negó a intervenir por necesidad de mayorías.
Carrió elogió jueces como Carlos Stornelli, Horacio Rafecas y Aguinsky que buscan la verdad, pero denunció maniobras raras para cambiar causas de lavado a evasión y la impunidad de mafias en fútbol, cooperativas y Fútbol para Todos. Insistió en que los hinchas quieren juego limpio sin robos ni violencia.
Hacia el final, ante la pregunta si el kirchnerismo murió, Carrió se describió como pasado político pero ídolo popular, y advirtió sobre la inteligencia artificial: los adultos mayores con cultura analógica serán los mejores para dominarla y aplicar proyectos como Centauro, sin que nos domine.