Doce activistas de Greenpeace fueron detenidos en el Congreso Nacional tras saltar las rejas perimetrales e ingresar con inodoros como protesta simbólica contra el tratamiento de la ley de glaciares en el Senado. La manifestación comenzó a las 7 de la mañana en Avenida Callao entre Entre Ríos e incluyó intentos de impedir el ingreso de senadores a la sesión de las 11. Los activistas, como Diego Salas, defendieron la acción como pacífica y necesaria para salvar el agua potable, argumentando que no rompieron nada ni pusieron en riesgo a nadie.
Durante la cobertura, el camarógrafo Facundo Tenechini, del equipo de exteriores de un canal colega, fue agredido con gas pimienta y demorado por la Policía Federal Argentina mientras filmaba a los detenidos en el estacionamiento frente al Congreso. Estaba claramente identificado con su cámara y cable de transmisión en vivo, pero efectivos lo empujaron, lo ahorcaron y lo tiraron al suelo en un forcejeo desmedido, causándole heridas en la cara y problemas en los ojos.
La cronista Agustina Binotti, que trabajaba con él, también recibió gas pimienta e intentó ayudarlo. Panelistas en el estudio calificaron el incidente como inexplicable y gravísimo para la libertad de prensa, exigiendo explicaciones de la Policía Federal, ya que el camarógrafo no era activista sino periodista ejerciendo su labor en un Estado de Derecho.
En vivo desde el Congreso, reporteros como Nacho mostraron el despliegue policial masivo con tanquetas, patrulleros y camiones que cortaron la calle, inicialmente por la protesta pero ahora custodiando a la prensa. No hay otros manifestantes visibles en la Plaza del Congreso, y las imágenes repiten el exceso policial sobre el camarógrafo que nunca soltó su equipo.
Los conductores remarcaron que un camarógrafo es un periodista esencial en la democracia, capturando imágenes que recorren el mundo, y criticaron cualquier confusión con activistas disfrazados, pidiendo una explicación oficial ante este boomerang para la fuerza de seguridad.