El consumo de drogas por embarazadas creció exponencialmente, con datos del Hospital Fernández que indican 200 bebés adictos por cada mil partos, generando partos prematuros en el 30% de casos y nacimientos con abstinencia, irritabilidad y trastornos neurológicos o cardíacos.
Sedronar, la Asociación de Obstetricia y Ginecología de Buenos Aires y neonatologías relevan el aumento, que dejó de ser excepción. Francisco Dalic, presidente de la Fundación Argentina de Toxicología, advirtió sobre riesgos como desprendimiento de placenta, muerte fetal y retrasos madurativos a largo plazo.
El alcohol es el mayor problema por baja percepción de riesgo, seguido de cannabis (+15% en jóvenes) y cocaína fumada. Clave es la detección temprana para evitar daños. Se necesitan campañas de concientización desde el primer control prenatal contra alcohol y drogas.