Andrea se adueña del control de la cocina en Gran Hermano, generando fuertes tensiones con otros participantes como Janina Zilli. El panel de A la Barbarossa analiza cómo Andrea impone orden en la preparación de comidas para 26 personas, considerando alergias específicas como la vegetarianismo de Sol, la intolerancia de Ola al tomate y zanahoria crudos, y problemas con cilantro. Insisten en economizar recursos limitados como huevos y frutas, y evitar contaminaciones cruzadas.
Los conductores debaten el "poder" que ejerce Andrea desde la cocina, comparándolo con roles en ediciones anteriores donde no garantizó éxito, como en casos de Isabel y Sandra. Janina cuestiona su rol de "titular de la cocina", lo que provoca molestia en Andrea, quien rechaza ser vista como líder exclusiva. Se menciona un incidente donde Andrea frena a Janina para que espere a los demás, consolidando su autoridad.
Predicen un "quilombo" por desacuerdos en menús y limpieza, con Janina acusada de no colaborar. Hablan de restos de palta sin limpiar, que Andrea reclama constantemente por su obsesión con el orden. Otros como Pincoya y Leana son involucrados en reclamos similares, y anticipan la primera gran pelea entre Andrea y Janina. La cocina se ve como arma de doble filo para formar grupo o generar nominaciones.
El panel destaca que cocinar conquista participantes, pero con personalidades dispares, la organización será clave. Romina y Santiago aparecen en anécdotas recientes, y se enfatiza convivir más allá del juego.