Andrea del Boca asumió el control de la cocina en Gran Hermano con un contrato millonario que la obliga a generar contenido constante, pudiendo salir cuando quiera y prohibiendo filmarla dormida, mientras permite la presencia de su hija en el streaming.
La actriz generó polémica al exigir no tirar alimentos: quien abre un producto lo consume entero o lo divide, y con el jabón cada participante debe porcionarlo individualmente para evitar desperdicio, advirtiendo que los recursos se agotan y recordando a quienes no tienen para comer.
Andrea se enfrentó a Janina Sili, quien picoteó un jamón antes de que llegaran todos, insistiendo en esperar a la mesa completa; el panel aplaudió su actitud ordenada y culinaria, prediciendo que cocina bien pero podría generar roces por su liderazgo.
Emotiva, lloró frente a una almohada con fotos de su hija y perro, extrañándolos, y en nominaciones dio votos a Carmiña por faltas de respeto y a Silvio por ser "planta" apartada, ganándose fans en el programa de TV que la apoya incondicionalmente.
El panel de El diario se declaró fan absoluto de Andrea, destacando sus actuaciones pasadas como Estrellita Mía y su habilidad para "comerse crudos" a los concursantes.