Las fuertes tormentas provocaron inundaciones mortales en el sureste de Brasil, dejando un saldo de al menos 53 personas fallecidas y varios desaparecidos.
El estado de Minas Gerais registró el mayor número de víctimas, especialmente en ciudades como Juiz de Fora y Nubá, donde las intensas lluvias causaron estragos.
El Centro Nacional de Seguimiento y Alertas de Desastres Naturales advirtió sobre lluvias continuas de moderadas a fuertes durante el fin de semana, sumando a los 200 milímetros acumulados en 72 horas en algunas áreas.
Las autoridades brasileñas intensificaron las ayudas y búsquedas de desaparecidos tras el temporal catalogado como mortífero.