La dirigencia de la AFA, liderada por Claudio Tapia y colaboradores como Tobillino, enfrenta una denuncia por retener ilegalmente contribuciones y aportes por 17.000 millones de pesos. Funcionarias de la asociación ya declararon que actuaron por orden directa de Tobillino, quien ahora pide postergar su declaración ante el juez Amarante.
El paro de fútbol se realiza justo cuando los dirigentes están citados a declarar, en medio de maniobras para evadir investigaciones. Cambiaron la sede a un terreno baldío en Pilar, propiedad de Federico Achaval y cedida por el intendente local, sin boleto de compraventa ni construcciones reales, solo barro y maquinaria municipal.
Jueces como Lugones trasladaron causas a Charbay de Campana, que duerme los expedientes, usando argumentos falsos como que la AFA tiene sede en Pilar. La IGJ detectó irregularidades, pero los dirigentes consiguieron cautelares vía lobby con jueces y hasta invocando derechos humanos para ratificar la reelección de Tapia.
Equipos chicos apoyan a Tapia, mientras grandes como River mantienen distancia. No hay oposición orgánica, por miedo a represalias o descenso, en un torneo inflado de 30 equipos contra 20 en el mundo.
Ricardo Ro de Clarín denuncia hipocresía: usan el fútbol para presionar justicia y frenar privatizaciones, sin demostrar inocencia ante pruebas concretas de retenciones indebidas.