El abogado y amigo de Andrea del Boca, Juan Pablo Fiori Bello, explicó en detalle su absolución en el caso de la telenovela Mamá Corazón. Todos los involucrados cobraron sus honorarios y declararon bajo juramento que no hubo irregularidades, incluyendo testigos como Germán Krauss, Faradolente, Mazarello y Marcelo Deberi. Los técnicos confirmaron que todo se hizo en tiempo y forma, pero la actriz cargó sola con el escarnio mediático como cara visible.
Andrea del Boca ingresó a Gran Hermano Generación Dorada para limpiar su imagen dañada por años de cancelación y divertirse tras el juicio, no por confort en ficción. Su abogado reveló que negoció el contrato con Telefe bajo estricta confidencialidad, desmintiendo rumores como un sueldo superior a 300.000 dólares, condiciones especiales para su madre María o su hija Ana en el stream, teléfono oculto o salida garantizada a los dos meses. La actriz está sometida completamente a las reglas del reality, votación pública y ritmo del programa, cediendo todos los derechos de imagen para su uso en el show.
Fiori Bello aclaró que Andrea, fan del formato, entró para algo disruptivo y reconectarse con el público joven, no por fama o dinero como otros participantes. La actriz necesita trabajar para vivir, no vive holgadamente tras el embargo por el caso, y rechazó excentricidades. Desestimó críticas feroces de Babi Echecopar, quien dijo que da vergüenza, necesita baldes de detergente para limpiar su imagen y la atacó por su paso por la política.
El daño mediático persiste pese a la absolución del Tribunal Oral Federal 7, con jueces como Fabiana León: títulos condenatorios causan estragos irreversibles, como la muerte del padre de Andrea por depresión. Algunos comparan con casos como Cristina Fernández de Kirchner, repitiendo acusaciones infundadas, alimentado por la grieta política.