La Federación Rusa responde a la resolución de la Asamblea General de la ONU, aprobada en marzo por el cuarto aniversario de la guerra, que reafirma la soberanía de Ucrania y pide alto al fuego.
El Ministerio de Exteriores ruso califica el documento como "antirruso e imparcial", un producto ucraniano-europeo dañino, con acusaciones infundadas contra Rusia, citando selectivamente la Carta de la ONU sin mencionar causas del conflicto.
Lamentan el aplauso a logros europeos por armar a Kiev, viendo maniobras torpes para interferir en negociaciones trilaterales y mantener artificialmente la situación, mostrando fatiga internacional.
Previamente se mencionó el compromiso de la ONU con la integridad territorial de Ucrania y posturas de países como Estados Unidos.