En continuación de la entrevista, Lizardo Ponce habla del ataque inicial de Carmina a Franco en la casa de Gran Hermano, quien entró como su novio de dos años y medio. Carmina lo confrontó por su relación, pero luego pidió disculpas; Andrea Alboca mostró poco interés. Lizardo destaca la personalidad tranquila y carismática de Franco, modelo e influencer, que se mostró suelto al contar su historia, incluyendo haber estado enclosetado.
Lizardo explica la confianza plena en su relación, estableciendo códigos claros para evitar dolores por posibles acercamientos en el juego. Ante hipotéticos como besos o situaciones por alcohol, Lizardo confía en que Franco respete los límites, aunque bromea que iría a confrontar directamente si fuera necesario. Hablan de cambios de cuarto y duchas en la casa, parte del juego.
Lizardo admite sentir tristeza y soledad por la separación, lloró por incertidumbre sobre el estado de Franco sin comunicación por días, pero se alivia viéndolo cómodo y sonriente adentro. Sus amigos y familia están sorprendidos por la participación de Franco, descrito como sereno en la vida real. Panelistas notan su tono apagado y lo animan.
La entrevista cierra con agradecimientos, invitación a volver para hablar más de Gran Hermano y bromas sobre rating si surge drama con Franco. Lizardo se despide afectuosamente.