El invierno boreal en Estados Unidos, Canadá, Alaska y Rusia se caracteriza por frío extremo, vientos tornádicos y agua caída, quedando como uno de los más severos de la meteorología moderna.
Massachusetts sufre embates de olas gigantes, vientos huracanados de más de 120 km/h y inundaciones costeras, con casas cubiertas por el oleaje.
Imágenes muestran destrucción en marinas y anegamientos continentales por el temporal con lluvias y ráfagas intensas.