Javier Mosso continúa el reporte en vivo desde Canin sobre el "cuento del tío fiestero": estafador entra confiado, pide energizantes, espumantes, whisky etiqueta azul por 2.250.000 pesos, muestra alias falso en celular con mueca, dice que no impactó el pago pero debe correr el auto mal estacionado y huye con cómplice grande. Romina, la cajera, sale a buscarlo pero un vecino confirma que escaparon en auto.
Romina relata la impotencia y bronca: "No lo puedo creer todavía, no dejaba de llorar, de temblarme el cuerpo". El ladrón actuó con cara dura, pidió descuento, sonrió amable ignorando cámaras por todos lados. Panel indignado: "Qué chanta, qué atorrante, turro", perfil de robo aspiracional fiestero con bienes de reventa rápida en boliches o fiestas clandestinas.
Comparan con caso similar en Castelar, Morón: banda de menores vulnera persiana de supermercado en 30 segundos, roba bebidas alcohólicas, energizantes, chocolates Ferrero Rocher, auriculares, Doritos, todo de fácil colocación. Detenidos por Comisaría Séptima, mismo patrón sin trazabilidad.
Discusión legal: calificado como hurto simple sin violencia (máximo 2 años, cancelable), posible agravante por estafa al simular pago. Redes sociales llenas de denuncias similares con videos y nombres; panel alerta a comerciantes: "Mostren la operación, fotitos como en chinos".
Indignación por trabajadores: Romina arriesga laburo, pone cara con dueño; estafador explota necesidad y apuro de cajeros ilusionados con gran venta. "Te da bronca, te abatatan en el medio que estás sugando la guita diaria".