En ¡Estamos en una!, Chang Sung Kim continúa relatando su llegada a Argentina en los años 60 desde Corea del Sur, tras la guerra. Describe cómo su madre buscaba condimentos como salsa de soja en puertos, acercándose a marineros chinos o japoneses con reverencias para conseguirlos, ya que no había en el país. La comunidad coreana creció rápidamente en Flores.
Chang cuenta que vino en el mismo barco que pioneros del taekwondo como Han Chang Kim (el 'Messi' del taekwondo), Nan Sung Choi y Kwan Duk Chong, practicando artes marciales durante el viaje. De chico quería ser artista marcial pero su padre lo mandó a karate por cercanía; Han Chang Kim lo llamaba 'traidor'. Explica que taekwondo significa 'camino espiritual del pie y puño', arte coreano distinto al karate japonés.
Transición a acting: post-vuelta de Alfonsín, tras tres años en San Pablo (Brasil), ve a amigos coreanos haciendo teatro y se une, atraído por la diversión y celebración vs. herencia de sacrificio familiar. Ama personajes porteños como taxistas. Muestran clips de Graduados (éxito donde disfrutó) y Marginal, donde usó taekwondo en coreografías con Juan Minujín. Propone coreo de K-Pop para fiesta.
Emocionado por 50 años en Argentina, volvió a Corea filmando documental, llorando al reconocer su tierra natal pese a familia argentina. Este año se cumplen 50 años del primer contingente coreano.