En la casa de Gran Hermano, estalla una fuerte pelea entre participantes: "Terminá lo bien, dale, loca, me estás haciendo cagar el fin de año", insultos como "p*** de mierda", amenazas de irse y un vaso de vidrio roto. Una dice "Me voy a ir a la mierda", otra responde "Qué te va a hacer, boluda? Acá lo ven las cámaras".
El panel destaca lo naturalizado de la violencia: "Estaba todo tan naturalizado ahí", hipocresía de fingir sorpresa cuando "está lleno de gente que se pelea, que tira un vaso". Vinculan al encierro que genera esto y critican que ahora todos actúan como "carmelitas descalzas".
Pasan a estrategias: el conductor Moro dice 'jueguen, jueguen', que significa 'hagan quilombo, peleense, traicionen'. Hablan de plantas, perfiles bajos que llegan lejos, villanos vs buenos, y que siempre ganan los buenos como el uruguayo que apoyó una panelista.
Opiniones divididas: productores buscan rating con sexo y peleas, pero a alto precio, exponiendo a gente grande innecesariamente.