Mora Godoy, gran bailarina de tango con proyección internacional, relata cómo desde los cinco años tuvo vocación por la danza. A los ocho empezó ballet en Estudio El Gafferri, a los diez en Teatro Colón.
Destaca rigurosidad de la carrera: estricta, ingrata, corta, injusta, con lesiones constantes y competencia feroz (10.000 para 20 puestos). Pasó a tango para extender carrera, aportando disciplina del Colón.
Infancia en La Boca, practicaba con puntas de ballet a Piazzolla. Tras Colón, depresión y vuelta gracias a maestra Margarita Fernández. Carrera internacional vía Miguel Zoccola.
Tango la atrapó como cupido, permitiendo roles de bailarina, coreógrafa, directora en musicales como Tanguera, Chanteclerc. Inyectó ballet y jazz al tango con su personalidad única.