Marcelo Gallardo renunció a River ayer, agotado su crédito futbolístico por mal rendimiento en segundo ciclo: pérdidas y mal juego pese al amor eterno de hinchas.
Se anticipó que no pasaría el lunes; posible ovación el jueves en último partido. Amor por River le jugó en contra estratégicamente: debió renunciar post-triunfo ante Boca en Madrid.
Hinchas de River no toleran perder tanto, menos con equipo jugando pobre todo el año y medio reciente.