Critican que los contribuyentes financien a delincuentes de la banda del millón que delinquen desde cárceles con comodidades como comida, alojamiento, seguridad e internet, usando celulares autorizados por el Servicio Penitenciario Bonaerense.
Los líderes presos dirigen operaciones de robo desde adentro, mostrando videos de relevamientos y botines al jefe encarcelado. Fiscal Patricio Ferrari, quien investiga los casos de la banda, solicitó a los jueces retirarles los celulares, pero solo se los quitaron a muy pocos.
Se destaca la impunidad y el poder que ejercen sobre oficiales y externos, robando para sí y sus familias, cuestionando la falta de rigor penitenciario.