Desde Ginebra, Gonza Bañez describe cómo Europa incorporó la guerra a la vida diaria: más de 8 millones de ucranianos huyeron y se normalizó su presencia como migrantes.
La guerra domina medios y genera temor por ciberataques rusos y sabotajes híbridos en países europeos, como en los nórdicos.
Predomina el pesimismo en conferencias como la de Múnich: líderes creen que Rusia continuará hasta estar ahogada económicamente. Ucrania destruye al 20-25%, con desminado para 60-70 años.
En perspectiva, Rusia no logró control total en tres días, pero podría forzar cesión territorial en acuerdo futuro con mediación de EE.UU., alejando OTAN de sus fronteras.