En Iglesia de la ciudad, el predicador relata la batalla de 1 Samuel 31 donde Saúl, rey ungido por Dios, es herido por arqueros filisteos y se suicida. Explica cómo Saúl, consumido por envidia, engreimiento, asesinato y ocultismo, le dio la espalda a Dios.
Desesperado ante la invasión filistea, Saúl recurre a una bruja para invocar el espíritu de Samuel, muerto. Aparece profetizando: "Tú y tus hijos van a morir mañana a manos de los filisteos". El pastor debate si era realmente Samuel o un demonio disfrazado, ya que el diablo miente y solo Dios predice el futuro con certeza.
Conecta con la "mentira más mentirosa del mentiroso": Satanás convence que desobedecer a Dios es mejor, como en el Edén con Adán, quien creyó que pecar lo haría como Dios. Saúl, en pecado y sin protección divina, creyó la profecía falsa, determinando su destino por sus pensamientos.
Aunque la profecía fuera auténtica, era para arrepentimiento, no destrucción. Cita Proverbios 4:23 y palabras de Jesús al centurión: "Se hará tal como creíste". Nuestras vidas son moldeadas por lo que creemos, obedeciendo o desobedeciendo a Dios.