El pastor continúa explicando el peligro de los malos pensamientos como basura que atrae gusanos y mal olor si no se limpia rápido, comparándolo con el diablo sembrando cizaña en la mente según el consejo bíblico de no hospedarlos. Exhorta a saturar la mente con la Palabra de Dios y promesas divinas, rechazando mentiras que neutralizan dones y crean fortalezas espirituales, como en Adán eligiendo entre Dios y la serpiente.
Cita 2 Corintios sobre armas divinas para destruir imaginaciones, especulaciones y argumentos contra el conocimiento de Dios, llevando cautivo todo pensamiento a obediencia de Cristo. Enfatiza disciplinas espirituales como oración, ayuno, vigilia y lectura diaria de la Biblia, como Jesús venció a Satanás en el desierto, rechazando terapias humanas.
Retoma ejemplo de Saúl aceptando mentira fatal y urge vigilar pensamientos, ojos y oídos. Cita Salmo 143:5, Filipenses 4:8 para meditar en lo verdadero, noble y admirable, y David orando que pensamientos agraden al Señor, declarando victoria en Cristo contra mentiras como "no lo vas a lograr".
"Todo lo puedo en Cristo que me fortalece", proclama, asegurando cumplimiento de voluntades de Dios para honrarlo.