La numeróloga se presenta como trabajadora apasionada, fanática de su profesión, que no tiene tiempo para líos judiciales pero aclara que la causa archivada no encontró nada ilícito contra ella. Explica su proyecto de vida exitoso por disciplina y orden, y rechaza involucrarse en justicia por falta de tiempo y gente dependiendo de ella.
Relata que su hijo de 18 años la acosa desde siempre vía terceros, y cuenta anécdota de ayudar a excompañera del colegio golpeada por marido: juntaron mercadería, le ofreció trabajo temporal en casa, pero el marido la mató después. ¡Está muerta!, grita, enfatizando violencia extrema que sufrió la mujer.
Se ofrece a pagar psicólogo al acosador, darle trabajo, abrazarlo, invita a investigarla, pero exige fin a confusiones y portales falsos. Menciona familia chica: mamá de 80 años, hermano de bien. Despide emotiva, dispuesta a presentarse en justicia con video explicativo, pese a consejo de abogado Cuño Olivarona.
Carmen la tranquiliza, anima a poner la cara en justicia, y la charla termina con beso y promesa de retomar a la tarde. Duró años, es duro.