Europa impulsa minería de materias primas críticas como tierras raras para el Pacto Verde y transición energética, pese a riesgos ambientales y conflictos con pueblos originarios. En Suecia, mina LKAB en Kiruna cava profundo en tierras Sami, descubriendo yacimiento Per Geijer, pero hundiendo el terreno. Sector militar demanda masivas cantidades, como 415 kg por F-35.
UE alcanza acuerdo en ley de materias primas críticas: cubrir 10% de necesidades propias, acelerar aprobaciones manteniendo estándares ambientales/sociales, permitir minería en áreas protegidas por interés público. Eliminan FPIC (consentimiento previo libre e informado), solo consulta a afectados, ante presión de países miembros. Industria minera se vende como clave contra cambio climático, pero críticos insisten en repensar uso de recursos y participación democrática.
Protestas crecen: en Alconcel salen a la calle contra minería; activistas decepcionados por acuerdo que "entrega pueblos originarios a grandes empresas". Exigen protección global para indígenas cuya vida sostenible es modelo. Abogan por decrecimiento económico para evitar colapso ecológico, en vez de innovación tecnológica ciega.