Los problemas del ser humano y la humanidad crecen con inseguridad, temor, egoísmo, soberbia, aumentando la maldad hasta que el amor de muchos se enfría.
La maldad es el quebrantamiento de las leyes espirituales eternas, principios y valores de la Torah, los mandamientos que no han caducado y siguen vigentes, como amar al Creador con todo el ser.
Mucha gente ignora la voluntad del Padre, y Yeshua advirtió sobre muchos que vendrían en su nombre para engañar a muchos, señal del fin. Gobiernos se jactan de creyentes pero mejor restaurar que exhortar.