Jesús enseña mayor justicia que la ley: no solo "no cometas adulterio", sino que mirar con pasión sexual a una mujer ya es adulterio en el corazón.
La ley juzgaba lo externo, pero Dios mira el interior; si el ojo provoca pasiones sexuales internas, sácalo y tíralo para no perder el cuerpo entero en el infierno.
No se trata de actos visibles, sino de intenciones ocultas con "olor feo" adentro; la gracia no da licencia para pecar, sino para caminar recto.
Jesús advierte riesgo de perder salvación por debilidad de fe, y al infierno va cuerpo y alma completo.