La modalidad de robo por sorpresa acecha cuando bajás del auto: en segundos, los delincuentes te rodean aprovechando la distancia del cordón a la puerta. Sebastián explica que por más rápido que vayas, esos momentos son vulnerables y los aprovechan caminando como gente común.
Ya Ignacio Montalespierre adelantó el caso y lo desarrollan: rompeportones a cinco cuadras del Congreso, casi Alsina y Pichincha, 3:30 de la madrugada cerca de la Plaza Primero de Mayo, un lugar que volvió peligroso. Merodean a pie, fichan vulnerabilidades, entran a cara descubierta: grupo de criminales profesionales vestidos normal, se hacen pasar por chicos de la calle.
En la cochera de 25 autos se llevan tres bicicletas caras, no pudieron sacar las atadas. Forzaron el portón probando desde adentro, destrabando, ganándole a brazos metálicos y neumáticos, dejando un huequito para pasar flacos con las bicis. Domingo, vecino, confirma es la segunda vez en dos años: arrancaron bisagras soldadas en 15 minutos, cortaron alarma que tenían estudiada, pese a cámaras.
Zona de alta circulación con supermercado, pero poca policía a esa hora jodida de la madrugada, aunque suele haber en la plaza. No arrebatos frecuentes, pero falta patrullaje y alarmas mejores. Modus operandi estudiado: pasan fichando alarmas, cámaras, portones en lugares concurridos para no llamar atención, hasta que atacan.
Daño tremendo por bicis caras, pregunta si no hay cámaras ni policía en céntrico lugar. Vecinos sorprendidos por vulnerabilidad rápida.