En China la economía se desacelera, el mercado inmobiliario se derrumba y los consumidores no compran. Sin embargo, alcanza objetivos de crecimiento del 5% gracias a exportaciones masivas pese a deuda interna duplicada desde 2015, cercana al 100% del PIB, financiada con ahorros de contribuyentes. Economía dual: demanda interna e inversión caen, pero exportaciones crecen enormemente.
El mercado inmobiliario, motor previo al tercio del crecimiento antes de 2020 y una burbuja, ralentiza todo desde 2022 con precios de vivienda bajando más del 5% el año pasado. Derrumbe reduce ventas de terrenos y viviendas, impactando financiación estatal, salarios públicos y consumo. Desaceleración agravada por declive demográfico: población laboral de 70% en 2010 a menos del 40% en 2090.
Deflación por tres años por falta de demanda, no exceso de capacidad; precios al consumo estancados, fábricas venden a pérdida. Sistema previsional básico lleva a altos ahorros por miedo. Exportaciones clave: empresas bajan precios por cuota de mercado, respaldadas por bancos que prestan sin mirar rentabilidad, perpetuando exceso oferta y dumping que asusta a Europa, Alemania y mundo.
Gobierno prefiere sufrir ahora por autosuficiencia tecnológica y estabilidad; expertos piden políticas fiscales/monetarias audaces, foco en demanda y previsión social para recuperación rápida.