Cintia Fernández no entrevista. Para mí es como un caniche, no es un chihuahua. Tensiones en el estudio con interrupciones y chistes picantes sobre mascotas y nerviosismos en pleno arranque del ciclo.
El panel se calienta con cruces divertidos mientras definen el tono del programa: realidad filtrada y chimentos sin filtros, prometiendo no dejar hablar a interruptores como chihuahuas.