Víctor Calderón, viajando desde Los Ángeles a Nicaragua, subió por error a un vuelo de United Airlines que lo llevó a Tokio, Japón. Se dio cuenta después de seis horas de vuelo, al notar que no paraban en la escala esperada, y al consultar a la azafata, esta le confirmó el destino equivocado.
El incidente, lamentable pese al tono humorístico, obligó a Calderón a pagar su hotel en Tokio y un nuevo pasaje de regreso, llegando a su destino original 48 horas tarde. No le llevaron sus valijas, sumando estrés y tiempo perdido, y ahora reclama compensación por el error de la aerolínea.
La anécdota resalta fallos en el embarque, incluso en vuelos no low cost, con Calderón ignorando el destino hasta mitad del trayecto. Conductores del programa comparten experiencias similares, como bajarse a tiempo o confusiones en vuelos cortos, enfatizando el miedo al volar y la importancia de verificar boletos.
Aunque causa risa, el caso subraya posibles compromisos importantes afectados y la frustración de estar a mitad del cielo sin vuelta atrás, con Calderón enfrentando costos extras y reclamos pendientes.