El Servicio Secreto de Estados Unidos abatió a un hombre de 21 años que ingresó a Mar-a-Lago, residencia de Donald Trump en Florida, con una escopeta y un bidón de nafta. Detectado por sombras de seguridad, se le ordenó desarmarse; bajó el bidón pero levantó la escopeta, resultando muerto. Sus intenciones aún se desconocen, cuestionando medidas de seguridad.
Esto revive temores tras atentados previos: uno en campaña que rozó la cara de Trump y otro con un hombre armado en un campo de golf. Trump tuvo un fin de semana intenso, con la Corte Suprema anulando sus aranceles, herramienta clave en relaciones internacionales que afectaba acuerdos como el con Argentina.
Trump redobló con aranceles del 15%, generando incertidumbre global y demandas de importadores por 200.000 millones de dólares en reembolsos. Esto impacta la economía estadounidense y acuerdos previos, posiblemente exentos para Argentina.