Detalles del ataque: En un brutal femicidio ocurrido a las 6 de la mañana en el barrio 18 de San Martín, conurbano bonaerense, Juan Ramón Díaz, de 42 años, ingresó al complejo habitacional y agredió a su expareja Alejandra Gassiz, de 43 años, con un cuchillo de al menos 30 centímetros. El video de cámaras de seguridad captura la discusión inicial a trompadas, seguida de la persecución donde Díaz apuñala a Gassiz en brazos, tórax, abdomen, riñones y extremidades, causándole al menos seis heridas mortales. La víctima, madre de dos hijos, murió desangrada en el lugar pese a la asistencia de vecinos, y el asesino fue detenido por la policía.
Antecedentes de violencia: Una semana antes, Díaz había desconectado las cámaras de seguridad en la casa de Gassiz, la hostigaba constantemente y poseía copias de las llaves. Vecinos informan de un historial de violencia de género contra ella, los niños y el entorno, aunque no se confirman denuncias formales ni botón antipánico. El forcejeo duró apenas 10-15 segundos, con heridas defensivas en los brazos y puntadas premeditadas en zonas vitales, empuñando el cuchillo de formas alternas para maximizar el daño.
Escena del crimen y traslado: La puerta del departamento y el piso estaban bañados en sangre, con charcos visibles en la cocina y cerca de la pileta donde la víctima se escondió en vano, sin tomar conciencia de sus heridas letales. Gassiz fue trasladada al Hospital Castex en paro cardiorrespiratorio, donde falleció por hemorragias internas causadas por el arma que perforó riñones, pulmones y posiblemente el corazón. El periodista describe el video como estremecedor, comparable a una serie, y pide disculpas a la familia por mostrarlo, enfatizando la necesidad de visibilizar la barbaridad.
Destino del femicida: Díaz, bajo efectos de alcohol o drogas, enfrenta un futuro sombrío en prisión, donde los femicidas son odiados y reciben castigos brutales como violaciones con objetos o "recepciones" violentas. En la jerga carcelaria, se les llama "mataconcha" y muchos no sobreviven, saliendo "con el pijama de madera" al cementerio. Vecinos relatan que Gassiz suplicaba por su vida durante el ataque, consciente de las amenazas previas, en un caso que indigna y conmociona.