El parkour, actividad que se popularizó hace un par de décadas por alcanzar un punto A a un punto B rápidamente escalando edificios, casas, paredes o árboles, ahora se ve en videos de personas saltando de un edificio a otro o subiendo por escaleras.
Aparición de un robot que puede hacer parkour hasta cierto punto. Científicos demostraron cómo el sistema Perceptive Humanoid Parkour permite a un robot sin secuencia de comandos de movimiento ni disposición fija de obstáculos pueda atravesar dichos obstáculos como si fuera un ser humano, saltando encima de cajas, aterrizando, dando una voltereta y mucho más.
En lugar de memorizar una ruta, el robot lee la profundidad de sus cámaras y elige acciones continuamente: da un paso, salta, trepa, rueda y combina tres ideas clave. Primero, un eclipse de movimiento humano en largas referencias de movimiento para que el robot aprenda cómo hacerlo. Segundo, entrenan políticas de seguimiento con aprendizaje de refuerzo para que los contactos aterricen en el momento adecuado.
Y finalmente, todo se destila en una política de percepción que va directamente desde la entrada de alrededor de 3 metros, desde la entrada de profundidad hasta la selección de la acción. Insisto que es una actividad que en su momento se caracterizaba por algo más sencillo, saltar de una escalera a una base sin tocar los escalones, por ejemplo, de alturas imponentes. Muchas veces puede ser peligroso, hoy en día ya es un poco más peliculesco, con movimientos exagerados y sorprendentes.
Se busca realizar aventuras increíbles y, ¿por qué no? Los robots empiezan a transitar los primeros pasos dentro de ese mundo.