Quinto día de protesta en la planta de FATE en Virreyes, Partido de San Fernando, con toma de instalaciones por trabajadores del sindicato SUDNA, liderado por Crespo. Se suman agrupaciones de izquierda como el MST con Eduardo Bilboni presente, y detrás de la bandera en el escenario cantó hasta hace poco Hernán Coronel y su grupo Mala Fama de cumbia. Hay enrejado cortado, ollas populares activas y el hambre laten. Mañana entre las 6 y las 10 de la mañana puede haber movimiento con trabajadores intentando ingresar, y a las 12 una reunión clave en la Secretaría de Trabajo de Nación con la empresa, el gremio y el Ministerio de Capital Humano.
La empresa, propiedad de Javier Madanes Quintanilla, decretó el cierre con 920 despidos, pero aceptó la conciliación obligatoria para evitar violaciones legales. Culmina el período de vacaciones, y los trabajadores regresarán a la planta paralizada, donde no se mueve un solo tornillo. Hay dos conciliaciones vigentes: una nacional y otra provincial. No hay indicios de revertir el cierre, y la reunión de mañana es de buenos oficios, pero la decisión parece firme.
En el estudio, analistas debaten el contexto: el conflicto no involucra a la CGT, solo agrupaciones de izquierda como Barrios de Pie. Se vincula a la reforma laboral en discusión, con el gobierno buscando no empañar su logro político en el Senado. Críticas al impacto económico: más de 20.000 empresas cerraron en dos años, 300.000 puestos perdidos. Mariano Gorodish defiende el derecho de la empresa a cerrar si le va mal, pero cuestiona si es una táctica de negociación para reducir personal.
Carlos Germano ve la conciliación como maniobra para calmar aguas ante la ley de reforma laboral, recordando bloqueos históricos en el Senado. Facu Chávez enfatiza que la planta está tomada y la producción parada. El dueño de FATE culpó al sindicato en 2022 por mermar la producción, pasando de cuatro a dos turnos, en un contexto sin importaciones. Ahora, con apertura prometida por Javier Milei, se cuestiona si la empresa se adaptó o el sindicato impidió cambios, en medio de un proceso de reconversión industrial que deja a algunos en el camino.