En el programa, invitan a la psicóloga María Cipione para discutir trastornos de identidad en la adolescencia, relacionándolo con fenómenos como la 'osteria' en España y la construcción de identidad. Cipione explica que los adolescentes deben armar un proyecto de identificación, preguntándose quién son y quién quieren ser, pero el acceso excesivo a información vía tecnología complica este proceso. Se aborda cómo la falta de 'piezas' de la infancia, construidas a través del juego y la creatividad, deja a los jóvenes sin bases sólidas para formar su identidad, recurriendo a diagnósticos rápidos en redes sociales que limitan su exploración personal.
La conversación profundiza en el fenómeno de los therians, donde adolescentes se identifican con animales, recreando almas de mascotas pasadas en entornos naturales. Cipione advierte que, mientras buscar pertenencia es normal, cuando el criterio de realidad falla y la identidad se pone en juego —como imitar comportamientos animales extremos—, se cruza a territorio patológico que requiere cuidado. Se menciona un caso de una chica que se transforma en un perro en parques, y otro de una menor haciendo necesidades como gato, destacando la necesidad de límites.
Se reflexiona sobre la ausencia de espacios creativos como música, dibujo y artes en escuelas modernas, reemplazados por pantallas, lo que acelera la pérdida de infancia. Cipione enfatiza volver a lo vincular: conversaciones presenciales, escribir cartas, fomentar oficios y actividades manuales para reconectar con lo primitivo y real. Sugiere que los adultos cuestionen su modelo de vida acelerado y desdibujado, que genera pánico en los jóvenes, y promuevan modelos concretos fuera de las pantallas para anclar la identidad en la realidad.
El sentido de pertenencia en grupos como therians surge de la soledad digital, pero la solución radica en recuperar tiempo compartido, juego y vínculos familiares. Cipione concluye que estos comportamientos son alertas de malestar subyacente, un llamado a dilucidar y abordar colectivamente, reconociendo que generaciones actuales reclaman lo básico perdido en la era tecnológica.